Joy Price hace música para cuando la cabeza está llena, pero el corazón necesita aire.
Su primer álbum, Unspoken, reúne canciones positivas y luminosas que se asoman a emociones complejas sin quedarse a vivir en ellas. De esas que cuando terminas de oír, te dejan esa sensación de alivio que tienes cuando haz hablado con un buen amigo. Todo empezó con una foto que Joy ya tenía: poética, íntima, con algo que no necesitaba explicarse. Escuché el disco, miré la imagen y empecé a construir el arte. Unspoken significa “lo no dicho”, así que la cinta apareció como un gesto de cierre, de secreto guardado. Sobre ella, el nombre del album en caligrafía. Después llegaron los videos para Spotify. Creé una serie de 13 animaciones cortas donde la caligrafía, los garabatos y una nueva versión de la foto de Joy —creada con inteligencia artificial, complementan cada canción.
Escucha el álbum completo. Y mira los videos. Hay cosas que no se dicen, pero igual se sienten.